El 8 de octubre se conmemora el #DíaDelHuevo, si bien sabemos que no es necesario consumir productos de origen animal, incluidos los huevos, para tener una alimentación completa y saludable, hay personas que consideran que el consumo de huevo es esencial para obtener nutrientes como las proteínas, o que al disminuir el consumo de otros productos como las carnes, el pescado y los lácteos, es mejor reemplazarlos por el huevo, sin embargo, ¿realmente vale la pena, considerando los aspectos nutricionales, de bienestar animal y medio ambientales?

Huevo y bienestar animal

Según la organización avícola United Egg Producers, casi el 95% de gallinas son criadas en un entorno industrial. Estas gallinas se encuentran confinadas en jaulas pequeñas, en condiciones de vigilancia estrecha, muchas de ellas con más de 100.000 aves en un solo lugar.

La vida útil de dos años de una típica gallina enjaulada en estas fábricas no es nada agradable, además de estar apiladas en una jaula repleta de gallinas, sin capacidad para caminar o extender sus alas, viven con músculos atrofiados y huesos rotos, alojados con compañeros de  jaula ya muertos por deshidratación. Estas gallinas no tendrán la oportunidad de incubar, forrajear o pasear libremente por el campo (todos los instintos primarios de una gallina), las gallinas enjauladas llevan vidas tristes.

Las gallinas son seres sensibles. Son una especie gregaria con elaborados comportamientos sociales basados en una estructura de grupo, definida cuando se mantienen en bandadas. Tienen una excelente visión y audición. Pueden reconocer a los compañeros de bandada. Se comunican entre sí mediante exhibiciones o cambios de postura o llamadas distintivas. El comportamiento de picoteo y la señalización social son muy importantes. Acicalarse y bañarse en el polvo son otros comportamientos inherentes para mantener la condición de las plumas.

La crianza de gallinas en la industria del huevo tiene que ver más con el beneficio económico que con el bienestar de las gallinas.

Huevo y medio ambiente

La producción de huevos se ha incrementado en las últimas décadas y ha alcanzado un volumen de 68 millones de toneladas en todo el mundo. Éstas cifras, como otras explotaciones intensivas, generan efectos negativos en la naturaleza, cómo la emisión de gases de efecto invernadero o la contaminación del suelo y del agua.

En cuanto a emisión de gases de efecto invernadero, los huevos emiten 31 kg de CO2-eq por kg de proteína. Si hablamos de huella hídrica, los huevos requieren de 3.300 litros de agua por kg de huevo.

En el caso de eutrofización (se refiere al aporte en exceso de nutrientes inorgánicos, principalmente nitrógeno y fósforo, en un ecosistema acuático, provocando efectos adversos en las masas de agua afectadas) por kilogramo de huevo se estiman valores entre 0.023 a 0.0148 kg PO 4-eq, y acidificación (proceso causado por el aumento de sustancias ricas en hidrógeno que aumentan la acidez del medio con que entran en contacto)

Huevo y nutrición

El huevo ha sido considerado como un alimento “esencial” para la dieta humana, sin embargo, sus propiedades nutricionales pueden reemplazarse y ser encontradas en alimentos de origen vegetal. En cuanto al valor nutricional del huevo por pieza (53 a 63 gr), tenemos:

  • Aporte calórico: 75 kcal (unidad mediana)
  • Proteínas: 6,25 gr (10% de las recomendaciones proteicas necesarias para un adulto)
  • Lípidos: Contiene triglicéridos, lecitina y colesterol. Aporta 1,5 gr de grasas saturadas

Haciendo una comparación con algunos alimentos vegetales, podemos encontrar que, por ejemplo, los frijoles, considerando los mismo gramos que pesa una pieza de huevo,  contienen:

  • Aporte calórico: 216 kcal (por 63 gramos)
  • Proteínas: 14,49 gr (23% de las recomendaciones proteicas necesarias para un adulto)
  • Lípidos: 0,63 gr de grasas totales, 0 gr de grasas saturadas, 0 gr de colesterol

Además, es muy importante hacer notar que el consumo y la manipulación de huevos de aves de corral contaminados pueden causar intoxicación alimentaria en las personas. Otra amenaza para la salud humana es el uso inadecuado de antimicrobianos en la producción avícola, que lleva al desarrollo de microorganismos resistentes a estas sustancias. El uso de antimicrobianos es particularmente elevado en la producción avícola, en comparación con otros animales destinados a la producción de alimentos.

Imagen de la investigación “La vida en una jaula” de la organización Igualdad Animal México

Entonces, ¿con cuáles alimentos podemos sustituir al huevo?

Tanto para reemplazar las propiedades nutricionales del huevo, como de otros productos de origen animal, sabemos que la combinación de fuentes proteicas vegetales, como las legumbres y cereales integrales, construyen una proteína de alto valor biológico, menos calórica, rica en fibra, sin grasas saturadas ni colesterol y con un índice glucémico bajo.

En términos de aporte de proteínas, que es uno de los nutrientes más observados al momento de eliminar productos de origen animal de la dieta, podemos consumir legumbres como frijoles, lentejas, soya y sus subproductos, garbanzos, alubias, etc., y combinarlos con cereales integrales como arroz, maíz y trigo, para obtener proteínas completas y de alto valor biológico. Para obtener ácidos grasos esenciales, podemos consumir alimentos como col rizada, col de Bruselas, espinaca, verdolaga, soya, aguacate, nueces, semillas de chía, linaza y cáñamo.

Si lo que buscas es cómo sustituir al huevo basándonos  en sus propiedades y utilidad en la repostería o preparación de otros alimentos, puedes visitar nuestra sección de cómo reemplazar los huevos por opciones más compasivas.

Muffins de champiñones y espinacas

Descarga nuestro recetario par sustituir el huevo

El huevo ya no es una opción, elige alternativas vegetales y terminemos con la crueldad hacia las sensibles gallinas.

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